miércoles, 18 de enero de 2012

La Tierra es plana, y quienquiera que rechace esta afirmación es un ateo que merece ser castigado.

El papa Benedicto XVI dijo que el matrimonio homosexual “amenaza el futuro de la humanidad”.
Yo pensaba que lo que lo amenazaba eran las guerras (muchas de ellas, étnicas o religiosas), el hambre, la miseria económica, la desigualdad y las injusticias sociales, la violencia, el tráfico de drogas y de armas, la corrupción, el crimen organizado, las dictaduras de todo tipo, la supresión de las libertades en diferentes países, los genocidios, la polución ambiental, la destrucción de las florestas, las epidemias… Pero el papa, aun siendo consciente de todos esos males y de que su institución —la Iglesia católica apostólica romana— contribuyó con muchos de ellos a lo largo de la historia occidental, dijo que la humanidad está amenazada por el hecho de que dos hombres o dos mujeres se amen y, por eso, decidan construir un proyecto de vida en común y obtener el reconocimiento legal de esa unión para gozar de derechos ya garantizados a los heterosexuales.
“¡Los judíos son nuestra desgracia!” (“Die Juden sind unser Unglück!”), dijo el historiador Heinrich von Treitschke, y esa desgraciada expresión, publicada en la revista alemana Der Sturmer y luego usada como lema por los nazis, terminó en lo que terminó.


De la misma manera que sucede ahora con el “matrimonio gay”, el matrimonio entre blancos y negros —llamado, en la época, “matrimonio interracial”— ya fue considerado “antinatural y contrario a la ley de Dios” y una amenaza contra la civilización.


Llegará el día en que un niño irá a la biblioteca de la escuela para buscar, en los libros de historia, alguna explicación sobre un hecho sorprendente que el profesor comentó en clase: “Hasta principios del siglo XXI, el matrimonio entre dos hombres o dos mujeres no estaba permitido”. Para nuestro pequeño ciudadano, esa antigua prohibición resultará tan absurda como hoy nos resulta la prohibición del matrimonio entre negros y blancos, o del voto femenino. Y si descubre, en la biblioteca, que hubo un día en que un papa dijo que el matrimonio gay amenazaba a la humanidad, probablemente sentirá la misma repulsión que nosotros sentimos al leer la desgraciada frase de von Treitschke.


          
                 [Jean Wyllys, diputado brasieño y activista gay]

lunes, 9 de enero de 2012

NADA ES SEGURO Y TODO ES POSIBLE.

                                    [V de Vendetta]

viernes, 6 de enero de 2012

No puedo ser la mujer de tu vida, porque ya soy la mujer de la mía.

Somos dueños de nuestros pensamientos. Su ejecución, sin embargo...

"Opino que pensáis tal cual decís; pero quebrantamos a menudo nuestras resoluciones. El propósito no es más que el esclavo de la memoria: muy brusco en su nacimiento, pero de escasa validez. Ahora está adherido al árbol, como acerbo fruto; más cae por sí solo no bien se halla en sazón. Es absolutamente inevitable que olvidemos pagarnos lo que nos debemos a nosotros mismos . Lo que nos proponemos en el calor de la pasión, lo abandonamos. La violencia misma del dolor o del placer destruye juntamente con ellos sus propias acciones. Donde más se huelga el gozo, más se lamenta el dolor; la alegría se aflige y la aflicción se alegra al más ligero accidente.No siempre es perdurable nuestro mundo, y así, no es extraño que hasta nuestro amor cambie con nuestra fortuna, que es cuestión aún por resolver si el amor gobierna a la fortuna o la fortuna al amor. Cae el potentado, y veis a sus favoritos huir de él; encúmbrase el miserable, y de sus enemigos hace amigos. Y hasta tal punto es el amor esclavo de la fortuna, que a aquel que no lo necesita, jamás le faltará un amigo, y aquel que en la penuria prueba a un aparente amigo, conviértele al momento en su enemigo. Mas, para terminar debidamente lo que había empezado, nuestras voluntades y nuestros destinos corren por tan opuestas sendas, que siempre quedan derrumbados nuestros planes. Somos dueños de nuestros pensamientos; su ejecución, sin embargo, nos es ajena. Así, imaginas que nunca has de tomar segundo esposo; pero morirá tu pensamiento en cuanto muera tu señor"

                                                                        [Hamlet]