NO HAY BIEN NI MAL, SÓLO OPINIÓN POPULAR.
lunes, 21 de marzo de 2011
domingo, 20 de marzo de 2011
La verdad de las mentiras.
¿Podríamos convivir sin mentir? ¿O podríamos resistir la adversidad sin mentirnos a nosotros mismos? Claro que no.
Anosognosia es el nombre científico para designar a quienes se niegan a querer saber lo malo, se trate de una quiebra o una grave enfermedad. De hecho, nos diagnostican un cáncer pero nos esforzamos en convencernos de que con voluntad lo venceremos y que acaso no sea tan grave y responderá al tratamiento.
Nos vemos feísimos en la foto pero pensamos que se debe a la cámara, a la luz o al enfoque. Con mentiras afrontamos la frustración, con mentiras nos consolamos de un desdén amoroso o un fracaso profesional atribuyéndolos a la injusticia o la mala suerte. La suerte, el azar o la mala estrella acuden para conjurar nuestra culpa, nuestra incompetencia o nuestro error. Pero, ¿por qué no seguir mintiendo? ¿Por qué no continuar engañándonos? Una razón económica sería la de dar trabajo a los psicólogos. Una razón moral sería la de ser honestos con nosotros. Sin embargo, una razón humana sería totalmente la contraria. Los optimistas son más felices que los pesimistas sin tener motivos objetivos para ello. La sociedad actual parece mejor o peor, más o menos confortable, cuanto más nos empeñamos en que el pasado fue incomparablemente superior, más ordenado, más honrado, más bello. Pero todo es mentira. El reino de lo falso o falsificado, de la falacia y de la falencia, de la impostura, de la compostura y de la postura constituye el medio natural donde nuestra existencia pervive.
"Non tibi notus erit, quamvis speculum speculeris" (no te conocerás aunque te mires en el espejo)
[Vicente Verdú, El País, 09/10/10]
jueves, 10 de marzo de 2011
miércoles, 9 de marzo de 2011
La sonrisa de Mona Lisa.
He oído que por marcharse la llamaron fracasada, trotamundo sin rumbo fijo. Pero no todos los trotamundos lo hacen sin rumbo, y menos aún los que buscan la verdad más allá de la tradición, más allá de la definición, más allá de la imagen.
Caminante no hay camino, SE HACE CAMINO AL ANDAR.
Y puedes andar...
DESCALZO
...O CON ZAPATOS.
COMPLICÁNDOTE
...O BUSCANDO LA COMODIDAD.
PUEDES CAMINAR ACOMPAÑADO
...O SÓLO.
A VECES PUEDES CORRER
...Y TAMBIÉN DUDAR.
PERO ELIGE BIEN TUS PASOS
DESCALZO
...O CON ZAPATOS.
COMPLICÁNDOTE
...O BUSCANDO LA COMODIDAD.
PUEDES CAMINAR ACOMPAÑADO
...O SÓLO.
A VECES PUEDES CORRER
...Y TAMBIÉN DUDAR.
PERO ELIGE BIEN TUS PASOS
Y SÍGUETE A TI MISMO, SI NO TE PERDERÁS.
martes, 8 de marzo de 2011
Por las mujeres (y contra ellas)
NO ME ARREPIENTO DE NADA
Desde la mujer que soy,
a veces me da por contemplar
aquellas que pude haber sido;
las mujeres primorosas,
hacendosas, buenas esposas,
dechado de virtudes,
que deseara mi madre.
No sé por qué
la vida entera he pasado
rebelándome contra ellas.
Odio sus amenazas en mi cuerpo.
La culpa que sus vidas impecables,
por extraño maleficio,
me inspiran.
Reniego de sus buenos oficios;
de los llantos a escondidas del esposo,
del pudor de su desnudez
bajo la planchada y almidonada ropa interior.
Estas mujeres, sin embargo,
me miran desde el interior de los espejos,
levantan su dedo acusador
y, a veces, cedo a sus miradas de reproche
y quiero ganarme la aceptación universal,
ser la Gioconda irreprochable.
Sacarme diez en conducta
con el partido, el estado, las amistades,
mi familia, mis hijos y todos los demás seres
que abundantes pueblan este mundo nuestro.
En esta contradicción inevitable
entre lo que debió haber sido y lo que es,
he librado numerosas batallas mortales,
batallas a mordiscos de ellas contra mí
-ellas habitando en mí queriendo ser yo misma-
transgrediendo maternos mandamientos,
desgarro adolorida y a trompicones
a las mujeres internas
que, desde la infancia, me retuercen los ojos
porque no quepo en el molde perfecto de sus sueños,
porque me atrevo a ser esta loca, falible, tierna y vulnerable,
que se enamora como alma en pena
de causas justas, hombres hermosos,
y palabras juguetonas.
Porque, de adulta, me atreví a vivir la niñez vedada,
y rompí lazos inviolables
y me atreví a gozar
el cuerpo sano y sinuoso
con que los genes de todos mis ancestros
me dotaron.
No culpo a nadie. Más bien les agradezco los dones.
No me arrepiento de nada, como dijo la Edith Piaf.
Pero en los pozos oscuros en que me hundo,
cuando, en las mañanas, no más abrir los ojos,
siento las lágrimas pujando;
veo a esas otras mujeres esperando en el vestíbulo,
blandiendo condenas contra mi felicidad.
Impertérritas "niñas buenas" me circundan
y danzan sus canciones infantiles contra mí
contra esta mujer
hecha y derecha,
plena.
Esta mujer de pechos en pecho
y caderas anchas
que, por mi madre y contra ella,
me gusta ser.
Desde la mujer que soy,
a veces me da por contemplar
aquellas que pude haber sido;
las mujeres primorosas,
hacendosas, buenas esposas,
dechado de virtudes,
que deseara mi madre.
No sé por qué
la vida entera he pasado
rebelándome contra ellas.
Odio sus amenazas en mi cuerpo.
La culpa que sus vidas impecables,
por extraño maleficio,
me inspiran.
Reniego de sus buenos oficios;
de los llantos a escondidas del esposo,
del pudor de su desnudez
bajo la planchada y almidonada ropa interior.
Estas mujeres, sin embargo,
me miran desde el interior de los espejos,
levantan su dedo acusador
y, a veces, cedo a sus miradas de reproche
y quiero ganarme la aceptación universal,
ser la Gioconda irreprochable.
Sacarme diez en conducta
con el partido, el estado, las amistades,
mi familia, mis hijos y todos los demás seres
que abundantes pueblan este mundo nuestro.
En esta contradicción inevitable
entre lo que debió haber sido y lo que es,
he librado numerosas batallas mortales,
batallas a mordiscos de ellas contra mí
-ellas habitando en mí queriendo ser yo misma-
transgrediendo maternos mandamientos,
desgarro adolorida y a trompicones
a las mujeres internas
que, desde la infancia, me retuercen los ojos
porque no quepo en el molde perfecto de sus sueños,
porque me atrevo a ser esta loca, falible, tierna y vulnerable,
que se enamora como alma en pena
de causas justas, hombres hermosos,
y palabras juguetonas.
Porque, de adulta, me atreví a vivir la niñez vedada,
y rompí lazos inviolables
y me atreví a gozar
el cuerpo sano y sinuoso
con que los genes de todos mis ancestros
me dotaron.
No culpo a nadie. Más bien les agradezco los dones.
No me arrepiento de nada, como dijo la Edith Piaf.
Pero en los pozos oscuros en que me hundo,
cuando, en las mañanas, no más abrir los ojos,
siento las lágrimas pujando;
veo a esas otras mujeres esperando en el vestíbulo,
blandiendo condenas contra mi felicidad.
Impertérritas "niñas buenas" me circundan
y danzan sus canciones infantiles contra mí
contra esta mujer
hecha y derecha,
plena.
Esta mujer de pechos en pecho
y caderas anchas
que, por mi madre y contra ella,
me gusta ser.
[Gioconda Belli]
domingo, 6 de marzo de 2011
IGUALDAD...¿DÓNDE?
No, no y no. No me creo nada de la supuesta igualdad de género. Es cierto que las mujeres hemos avanzado mucho, que hemos adquirido (más bien se nos ha reconocido, puesto que ya los teníamos) determinados derechos, pero de ahí a que estemos en igualdad con los hombres...queda muuuuuuuuucho!Y eso mismo, como dije en la entrada de burka de Occidente, lo promovemos nosotros mismos.
Este texto viene a que me ha puesto de los nervios ver un anuncio televisivo de la revista PRONTO donde salía una familia sentada a la mesa, -menos la madre, por supuesto, que servía la comida- mientras relataba que menos mal que la revista le daba nuevas recetas porque estaba harta de escuchar a sus hijos y MARIDO que si siempre tenían que comer lo mismo. ¿Por qué ese marido sentado tan ricamente y tan quejica no se mueve un poquito y cocina él? Ahh, porque eso es cosa de mujeres. No me puedo creer que en el 2011 aún se permita este tipo de publicidad.
Esto es un tema muy delicado, ya que en los espacios publicitarios la mente del teleespectador se relaja, no critica, no acepta, no rechaza, sólo recoge. El subconsciente lo absorbe todo, por lo que esos patrones son asumidos sin apenas pasar por filtro alguno.
Repasemos la publicidad de nuestro país;
En primer lugar, se promueven modelos que consolidan las pautas de conducta tradicionalmente fijadas, como en el anuncio que he contado antes, o en cualquier anuncio de productos de limpieza, lavadora, etc. que insisten en el papel de la mujer como la que limpia, la que cocina, la que se tiene que encargar de cuidar de los hijos, etc.
En primer lugar, se promueven modelos que consolidan las pautas de conducta tradicionalmente fijadas, como en el anuncio que he contado antes, o en cualquier anuncio de productos de limpieza, lavadora, etc. que insisten en el papel de la mujer como la que limpia, la que cocina, la que se tiene que encargar de cuidar de los hijos, etc.
Por otro lado, se presenta el cuerpo de la mujer como algo imperfecto que siempre hay que corregir con cremas, cirugía, ropa, maquillaje, y un largo etcétera, para alcanzar el ideal de belleza que se asimila al éxito. Siempre la preocupación de una mujer es estar guapa, como se daba a entender en un anuncio de coche (no recuerdo cuál exactamente) en el que mostraba el coche ideal para las mujeres porque incorporaba un set de maquillaje. Se nos presenta como superficiales, nuestras mayores preocupaciones se centran en los zapatos, la ropa... Se nos suele alejar de los espacios profesionales con más prestigio social, y de los mejores coches (¿quién ha visto un anuncio de BMW donde conduzca una mujer?). Y nuestra vida gira en torno a los deseos de los demás (hijos, pareja), porque tenemos que ser SUPERMUJERES, con esa falsa discriminación positiva, se vende una imagen de la mujer trabajadora, ama de casa, madre y esposa. No se trata de que la mujer, una vez que se incorpora al trabajo, comparta las tareas del hogar y la educación de los hijos con la pareja, sino que tiene que ingeniárselas para poder compatibilizar todo y si lo consigues...entonces eres una gran mujer, una supermujer y encima, una mujer moderna.
Otra cosa curiosa es que resulta de lo más normal encontrarnos presentadores-hombres de televisión maduros/mayores, al lado de chicas jóvenes, guapísimas y sexys, porque una mujer mayor no vende. Por último, destacar el hecho de que se nos trate (como ya expuse en la otra entrada) como objetos, que se utilice el cuerpo de la mujer como reclamo sexual para anunciar productos que -en su gran mayoría,- no tiene nada que ver con este. Y todo sin mencionar los maravillosos anuncios del desodorante masculino AXE, que tiran por tierra cualquier intento de dignidad femenina.
Dejando de lado el tema de la publicidad, tampoco creo que haya que tratar a las mujeres como seres frágiles a las que hay que cuidar. Hay un texto que me provoca poco menos que náuseas, y lo que creo peor es que hay muchas mujeres que lo encuentran halagador:Las mujeres somos como manzanas en los árboles...
Las mejores están en la copa del árbol. Los hombres no quieren alcanzar las mejores, porque tienen miedo de caer y herirse. En cambio, toman las manzanas podridas que han caído a tierra y que
aunque no son tan buenas, son fáciles de alcanzar. Así que las manzanas que están en la copa del árbol, piensan para si, que algo está mal con ellas, cuando en realidad, "Ellas son grandiosas". Simplemente tienen que ser pacientes y esperar a que el hombre correcto llegue, aquel que sea lo suficientemente valiente para trepar hasta la cima del árbol por ellas. No nos caigamos para ser alcanzadas, quien nos necesite y quiera hará todo para alcanzarnos....
Las mejores están en la copa del árbol. Los hombres no quieren alcanzar las mejores, porque tienen miedo de caer y herirse. En cambio, toman las manzanas podridas que han caído a tierra y que
aunque no son tan buenas, son fáciles de alcanzar. Así que las manzanas que están en la copa del árbol, piensan para si, que algo está mal con ellas, cuando en realidad, "Ellas son grandiosas". Simplemente tienen que ser pacientes y esperar a que el hombre correcto llegue, aquel que sea lo suficientemente valiente para trepar hasta la cima del árbol por ellas. No nos caigamos para ser alcanzadas, quien nos necesite y quiera hará todo para alcanzarnos....
La mujer salió de la costilla del hombre, no de los pies para ser pisoteada, ni de la cabeza para ser superior. Sino del lado para ser igual, debajo del brazo para ser protegida, y al lado del corazón para ser amada...
¿Es que acaso necesitamos un caballero que nos rescate, que nos proteja?
No pido que se nos posicione por encima de los hombres, ni que se nos de un tratamiento especial, ni siquiera un reconocimiento particular. Tan sólo pido un trato IGUAL, y eso tiene que empezar EN NOSOTRAS.
Dejemos de cambiar las terminaciones de las palabras, menos miembros y miembras y más solucionar los problemas estructurales que dan lugar a esta maquillada desigualdad. Si nos educamos en la igualdad, seremos iguales.
En cuanto día de la mujer trabajadora...lo celebraré cuando no haya que celebrarlo porque no sea necesario un día institucionalizado para seguir reivindicando la igualdad salarial y la conciliación real de la vida familiar y laboral.
sábado, 5 de marzo de 2011
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