No, no y no. No me creo nada de la supuesta igualdad de género. Es cierto que las mujeres hemos avanzado mucho, que hemos adquirido (más bien se nos ha reconocido, puesto que ya los teníamos) determinados derechos, pero de ahí a que estemos en igualdad con los hombres...queda muuuuuuuuucho!Y eso mismo, como dije en la entrada de burka de Occidente, lo promovemos nosotros mismos.
Este texto viene a que me ha puesto de los nervios ver un anuncio televisivo de la revista PRONTO donde salía una familia sentada a la mesa, -menos la madre, por supuesto, que servía la comida- mientras relataba que menos mal que la revista le daba nuevas recetas porque estaba harta de escuchar a sus hijos y MARIDO que si siempre tenían que comer lo mismo. ¿Por qué ese marido sentado tan ricamente y tan quejica no se mueve un poquito y cocina él? Ahh, porque eso es cosa de mujeres. No me puedo creer que en el 2011 aún se permita este tipo de publicidad.
Esto es un tema muy delicado, ya que en los espacios publicitarios la mente del teleespectador se relaja, no critica, no acepta, no rechaza, sólo recoge. El subconsciente lo absorbe todo, por lo que esos patrones son asumidos sin apenas pasar por filtro alguno.
Repasemos la publicidad de nuestro país;
En primer lugar, se promueven modelos que consolidan las pautas de conducta tradicionalmente fijadas, como en el anuncio que he contado antes, o en cualquier anuncio de productos de limpieza, lavadora, etc. que insisten en el papel de la mujer como la que limpia, la que cocina, la que se tiene que encargar de cuidar de los hijos, etc.
En primer lugar, se promueven modelos que consolidan las pautas de conducta tradicionalmente fijadas, como en el anuncio que he contado antes, o en cualquier anuncio de productos de limpieza, lavadora, etc. que insisten en el papel de la mujer como la que limpia, la que cocina, la que se tiene que encargar de cuidar de los hijos, etc.
Por otro lado, se presenta el cuerpo de la mujer como algo imperfecto que siempre hay que corregir con cremas, cirugía, ropa, maquillaje, y un largo etcétera, para alcanzar el ideal de belleza que se asimila al éxito. Siempre la preocupación de una mujer es estar guapa, como se daba a entender en un anuncio de coche (no recuerdo cuál exactamente) en el que mostraba el coche ideal para las mujeres porque incorporaba un set de maquillaje. Se nos presenta como superficiales, nuestras mayores preocupaciones se centran en los zapatos, la ropa... Se nos suele alejar de los espacios profesionales con más prestigio social, y de los mejores coches (¿quién ha visto un anuncio de BMW donde conduzca una mujer?). Y nuestra vida gira en torno a los deseos de los demás (hijos, pareja), porque tenemos que ser SUPERMUJERES, con esa falsa discriminación positiva, se vende una imagen de la mujer trabajadora, ama de casa, madre y esposa. No se trata de que la mujer, una vez que se incorpora al trabajo, comparta las tareas del hogar y la educación de los hijos con la pareja, sino que tiene que ingeniárselas para poder compatibilizar todo y si lo consigues...entonces eres una gran mujer, una supermujer y encima, una mujer moderna.
Otra cosa curiosa es que resulta de lo más normal encontrarnos presentadores-hombres de televisión maduros/mayores, al lado de chicas jóvenes, guapísimas y sexys, porque una mujer mayor no vende. Por último, destacar el hecho de que se nos trate (como ya expuse en la otra entrada) como objetos, que se utilice el cuerpo de la mujer como reclamo sexual para anunciar productos que -en su gran mayoría,- no tiene nada que ver con este. Y todo sin mencionar los maravillosos anuncios del desodorante masculino AXE, que tiran por tierra cualquier intento de dignidad femenina.
Dejando de lado el tema de la publicidad, tampoco creo que haya que tratar a las mujeres como seres frágiles a las que hay que cuidar. Hay un texto que me provoca poco menos que náuseas, y lo que creo peor es que hay muchas mujeres que lo encuentran halagador:Las mujeres somos como manzanas en los árboles...
Las mejores están en la copa del árbol. Los hombres no quieren alcanzar las mejores, porque tienen miedo de caer y herirse. En cambio, toman las manzanas podridas que han caído a tierra y que
aunque no son tan buenas, son fáciles de alcanzar. Así que las manzanas que están en la copa del árbol, piensan para si, que algo está mal con ellas, cuando en realidad, "Ellas son grandiosas". Simplemente tienen que ser pacientes y esperar a que el hombre correcto llegue, aquel que sea lo suficientemente valiente para trepar hasta la cima del árbol por ellas. No nos caigamos para ser alcanzadas, quien nos necesite y quiera hará todo para alcanzarnos....
Las mejores están en la copa del árbol. Los hombres no quieren alcanzar las mejores, porque tienen miedo de caer y herirse. En cambio, toman las manzanas podridas que han caído a tierra y que
aunque no son tan buenas, son fáciles de alcanzar. Así que las manzanas que están en la copa del árbol, piensan para si, que algo está mal con ellas, cuando en realidad, "Ellas son grandiosas". Simplemente tienen que ser pacientes y esperar a que el hombre correcto llegue, aquel que sea lo suficientemente valiente para trepar hasta la cima del árbol por ellas. No nos caigamos para ser alcanzadas, quien nos necesite y quiera hará todo para alcanzarnos....
La mujer salió de la costilla del hombre, no de los pies para ser pisoteada, ni de la cabeza para ser superior. Sino del lado para ser igual, debajo del brazo para ser protegida, y al lado del corazón para ser amada...
¿Es que acaso necesitamos un caballero que nos rescate, que nos proteja?
No pido que se nos posicione por encima de los hombres, ni que se nos de un tratamiento especial, ni siquiera un reconocimiento particular. Tan sólo pido un trato IGUAL, y eso tiene que empezar EN NOSOTRAS.
Dejemos de cambiar las terminaciones de las palabras, menos miembros y miembras y más solucionar los problemas estructurales que dan lugar a esta maquillada desigualdad. Si nos educamos en la igualdad, seremos iguales.
En cuanto día de la mujer trabajadora...lo celebraré cuando no haya que celebrarlo porque no sea necesario un día institucionalizado para seguir reivindicando la igualdad salarial y la conciliación real de la vida familiar y laboral.

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